
En diversas ocasiones hemos escuchado acerca de un amor “platónico”, y en verdad es algo mágico, algo que no pasa con frecuencia, incluso alguna vez nos ha sucedido. La pregunta es: ¿nos expresamos correctamente? o ¿se ha distorsionado con el tiempo el significado de esto?
La mayoría de la gente se expresa de este amor como algo imposible, algo lejano, lo que sentimos por alguien que casi casi consideramos un ídolo.
Y esto nos puede llevar desde el actor del momento, una estrella de Hollywood, una cantante, un futbolista, médico, psicóloga, instructor, maestro, el chico o la chica mas codiciada de la escuela, el trabajo, o simplemente, de alguien que vemos esporádicamente, un ejemplo de esto, es la persona que vemos cuando vamos a correr, o en algún café, en la biblioteca, o simplemente en un parque.
¿Por qué caemos en este enamoramiento, si sabemos que no puede ser?
¿Por qué crear ilusiones o castillos en el aire como se dice comúnmente?
Quizá sea por eso, porque vivimos de las ilusiones, “soñar no cuesta nada”.
El hecho de imaginar ir caminando a lado de ese Ser, tomados de la mano, o un momento viendo una película, sentados, comiendo palomitas mientras su cabeza se recarga en nuestro hombro, son ideas lejanas que quisiéramos, que pasaran.
A veces es tanta nuestra idolatría por ese ser, que nos conformamos con verlo tan sólo por un instante, unos segundos, y es tan bueno para nosotros, que nos alegra el día, saber que esta bien, nos dibuja una sonrisa en la cara.
La mayoría de veces, no sabemos que hacer con esa sensación tan grande, que no podemos ni acercarnos un poco, para que nos vea, para que se de cuenta que existimos. Es difícil cruzar esta barrera, se siente una energía extraña recorriendo por todo el cuerpo, y es aun más difícil hablarle tener contacto con esa persona, pero en este momento es cuando debemos de decir: “nada podemos perder, al contrario, podemos ganar mucho”
¿Qué podemos ganar si sabemos que es imposible?
Creo que el hecho de formar una pequeña parte de su vida, aportar algo, dejar huella, ¿para qué? Pues para que algún día nos recuerde, a lo mejor cuando pasen los años y en algún momento, por alguna palabra, una plática, un lugar, un color, un olor, una imagen, cierta canción, o simplemente por una flor. Esto es lo que podemos ganar y la satisfacción de no haberte quedado con las ganas de haberle hablado, mirarla de frente, haber tocado su mejilla alguna vez, oler su perfume, caminar a su lado, son cosas, recuerdos que quedaran guardados en lo profundo de ese Ser, y así cuando nos busque en sus pensamientos, nos dará su aliento, y así podemos volver a su interior.
Es por eso que vale la pena acercarnos, poder conversar con ella, reír, abrazar y ser una persona que forme parte de su vida, aunque sea por un instante.
“Y no se tu ni que dirás, pero no hay nada mucho que pensar…
Nada que pueda perder… nada que no pueda ser” (canción: Nada. interprete: Zoé)
“Quien ama “platónicamente” no se aproxima, pero tampoco huye del objeto amado, se mantiene a distancia y se abstiene, realmente de llegar a conocerlo,
Aun cuando su afán por acercarse llegue a ser extremo. Le basta saber que el Ser quien ama también lo sabe contemplativamente” (Platón)
La mayoría de la gente se expresa de este amor como algo imposible, algo lejano, lo que sentimos por alguien que casi casi consideramos un ídolo.
Y esto nos puede llevar desde el actor del momento, una estrella de Hollywood, una cantante, un futbolista, médico, psicóloga, instructor, maestro, el chico o la chica mas codiciada de la escuela, el trabajo, o simplemente, de alguien que vemos esporádicamente, un ejemplo de esto, es la persona que vemos cuando vamos a correr, o en algún café, en la biblioteca, o simplemente en un parque.
¿Por qué caemos en este enamoramiento, si sabemos que no puede ser?
¿Por qué crear ilusiones o castillos en el aire como se dice comúnmente?
Quizá sea por eso, porque vivimos de las ilusiones, “soñar no cuesta nada”.
El hecho de imaginar ir caminando a lado de ese Ser, tomados de la mano, o un momento viendo una película, sentados, comiendo palomitas mientras su cabeza se recarga en nuestro hombro, son ideas lejanas que quisiéramos, que pasaran.
A veces es tanta nuestra idolatría por ese ser, que nos conformamos con verlo tan sólo por un instante, unos segundos, y es tan bueno para nosotros, que nos alegra el día, saber que esta bien, nos dibuja una sonrisa en la cara.
La mayoría de veces, no sabemos que hacer con esa sensación tan grande, que no podemos ni acercarnos un poco, para que nos vea, para que se de cuenta que existimos. Es difícil cruzar esta barrera, se siente una energía extraña recorriendo por todo el cuerpo, y es aun más difícil hablarle tener contacto con esa persona, pero en este momento es cuando debemos de decir: “nada podemos perder, al contrario, podemos ganar mucho”
¿Qué podemos ganar si sabemos que es imposible?
Creo que el hecho de formar una pequeña parte de su vida, aportar algo, dejar huella, ¿para qué? Pues para que algún día nos recuerde, a lo mejor cuando pasen los años y en algún momento, por alguna palabra, una plática, un lugar, un color, un olor, una imagen, cierta canción, o simplemente por una flor. Esto es lo que podemos ganar y la satisfacción de no haberte quedado con las ganas de haberle hablado, mirarla de frente, haber tocado su mejilla alguna vez, oler su perfume, caminar a su lado, son cosas, recuerdos que quedaran guardados en lo profundo de ese Ser, y así cuando nos busque en sus pensamientos, nos dará su aliento, y así podemos volver a su interior.
Es por eso que vale la pena acercarnos, poder conversar con ella, reír, abrazar y ser una persona que forme parte de su vida, aunque sea por un instante.
“Y no se tu ni que dirás, pero no hay nada mucho que pensar…
Nada que pueda perder… nada que no pueda ser” (canción: Nada. interprete: Zoé)
“Quien ama “platónicamente” no se aproxima, pero tampoco huye del objeto amado, se mantiene a distancia y se abstiene, realmente de llegar a conocerlo,
Aun cuando su afán por acercarse llegue a ser extremo. Le basta saber que el Ser quien ama también lo sabe contemplativamente” (Platón)
No hay comentarios:
Publicar un comentario