
Tal vez la gente no se dé cuenta de todo lo que significa un viaje en el metro, estoy seguro que muy pocas personas piensan en la vida de los demás; o qué digo la vida, lo que va pensando la señora de a lado, que con mucho cuidado se va maquillando, o el señor de traje gris, camisa azul, con corbata roja, en general empiezan a hacer falsas deducciones, como cuando ven a un joven un poco desaliñado con los ojos rojos, lo primero que les viene a la mente es: “¡qué mugroso, drogadicto!” “¿qué no tiene algo mejor que hacer?” Falsas deducciones, prejuicios sin sentido, sin siquiera pensar que tal vez ese joven se desveló por cuidar a su padre enfermo, o tal vez tuvo un problema por el cual sufrió y lloró toda la mañana.
Pocas personas imaginan que el metro transporta millones de sueños, de tristezas, desamores, miles de alegrías, anécdotas; a veces me pongo a pensar en ¿qué tanto podría contarnos el metro? También transporta mucha esperanza, esperanza de poder llevar un poco de dinero a casa. ¿Quién no ha visto a aquellos que se suben a vender cualquier cosa? , ¿quién no recuerda esos gritos que ya son parte de nuestro folclor?, el famoso: “En esta ocasión le traigo a la venta, el bonito regalo para el niño, para la niña…” o “10 pesos le vale, 10 pesos le cuesta, disco compacto con lo mejor del pop” ¿y que del conocidísimo?: “pastillas refrescantes, tres pesos una, dos por cinco”; ¿cómo olvidarnos del típico hombre que trae sus vidrios y pasa por encima de ellos con la espalda? De los cantantes urbanos… cada uno de estos personajes se sube a ganar la vida.
Son tantas las cosas que pasan en un viaje en el metro, desde ver a un señor que va durmiendo, soñando tal vez en algún día poder tener lo que más desea; a esa señora que lleva el vestido de su hija, pensando en la cara que pondrá cuando se lo dé; a dos personas platicando con mímica de andén a andén, a una pareja besándose disfrutando del momento y en contraste, una pareja discutiendo.
Bueno… y qué decir los olores, apretones, empujones y frenadas inesperadas, toda una variedad de cosas para que no te aburras, para que tus días no sean monótonos.
¡Cómo no recordar aquella estación en donde te bajabas para ir a tu escuela, a tu primer trabajo, al actual, o en la que pasaste horas y horas sin darte cuenta que pasaba el tiempo, platicando con tu pareja, o con un amigo, con una amiga!Podría seguir contando y escribiendo, 3, 5, 10 hojas o más, de todo lo que pasa a diario en el metro, pero no sería tan emotivo como vivirlo, porque hay cosas que no se pueden describir, como el olor que tiene el vagón cuando está lleno de gente.
A lo mejor después de leer esto, te des tiempo de disfrutar un viaje aunque sea por una estación, de reírte hasta de los tropiezos, porque es lo que hace falta en estos días, gente que sonría más, y se enoje menos, y dejar de hacer prejuicios sobre los demás, estoy seguro que así será más ameno tu día.¡Corre! Esta sonando la alarma, te dejará el metro.
Disfrutar el caminar, sentir el aire, observar tú alrededor y vivir sin presión.Son cosas confortables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario