martes, 2 de noviembre de 2010

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¿Hasta que momento es bueno forzar algo que no quiere ser trasmitido? Algo tan interno que no quiere salir, algo que por miedo a la luz se aferra a su soledad… Los sentimientos pueden ser, retenidos también, pero son como aves atrapadas en cristales que quieren salir, sin saber que hay algo, que no las deja escapar. Reprimir puede afectar cosas tan buenas, que no podemos darnos cuenta del daño, hasta que ya se han roto en pequeños cristales esparcidos por todo el espacio de nuestro ser. Las batallas libradas por esos prejuicios y pensamientos hacen más difícil la comunicación… dejar que llegue el mensaje es hacer un cambio en muchas formas; sentimental emocional, de actitud. Juzgar antes de conocer el motivo es poco tolerable, saber que conoces la verdad y sin embargo decides callar, ¿y callar es dar un voto de confianza? o ¿es simplemente tener miedo a lo que pueda pasar? Las trampas, los malos entendidos, el rencor, la envidia, la mala forma de llevar las cosas, los silencios, las grietas de confusión, el baúl de las tristezas, el sótano de las dudas, todo encamina a la perdición entre las sombras de lo que sería la tranquilidad.